Volver a creer en el amor cuando parecìa mejor dejar todo paralizado en el recuerdo.
Preguntándome si valía la pena volver a empezar.
Es que entre el dolor y la conspiración contra Cupido lleguè a una estación fantasma.
De esas que no sabès que tren llegarà ,ni a donde ira. Donde los miedos se precipitan en puentes de historias pasadas a las que no quieres volver a recordar.
Y lleguè. Lleguè en la oscuridad de un pueblo desconocido. De un horizonte sin estrellas. Lleguè a esa estaciòn sin ferroviario. Sin carteles ni rutas.
Lleguè para dormir en ese viejo banco de miles de historias que seguían doliendo. Oxidando las vías.
Desvíos sin nombres.
Desvíos sin sueños.
Llegué con la única certeza, que quizás en un tren pasara mi vida. Me subiera de golpe,casi de contrabando y me llevara a un lugar con horizonte.
Estabas en ese tren.
Tus miedos eran tu abrigo. No podía verte.
Pero estabas ahí.
Fueron varias estaciones en las que quise hablarte. Quizás era el simple miedo de volver a enamorarme.
Lo que pasò después es simple de contar.
Llegamos a un pueblo construido entre miedos y deseos. Un pueblo forjado entre nuestras manos. Y el amor mezclado con el deseo dibujò ese anseado horizonte.
Y es que acà solo es el principio de lo que està por venir.
TENEMOS TRAZADO UN RECORRIDO SIN RUMBOS.
Pero juntos. Asì,con esa magia de la sorpresa.
La magia del amor que no fue buscado. Al que quisimos desistir.
Del que quisimos descontruir.
Gracias por ser ese àngel que apareciò en ese tren sin rumbo. En esa estación sin nombre. De ese pueblo sin horizonte.Amarte es mi boleto.Solo de ida
A.N.G.O.C.Z
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