viernes, 25 de junio de 2021

Sparrow

Todos los años vuelvo a desaparecer. Me convierto en pirata de risas ajenas y en actriz de otros guiones. Intento disimular lo difícil que son estas 3 semanas. Los recuerdos que no quiero que me invadan y los sueños que fui dejando atrás.

Pierdo la noción de lo que es real y lo que es mentira. Simulo estar contenta bajo el barbijo que se convirtió en el mejor aliado cuando quiero llorar. Sí, descubrí lo facil que es ocultar las lagrimas que caen y automáticamente se esconden entre mis mejillas y una tela insulsa que no me cuida de un virus, me cuida del exterior y un poco de mí misma.

Hace unos días volví a subir (despues de 4 años)al auto viejito de papá,ese que estaba tapado en un garage acumulando polvo y nostalgias. Subí con el corazón hecho trizas recordando las miles de mañanas que el viejo, ya jubilado, se despertaba a las 7 de la mañana para llevarme a la terminal del 86 en el medio de la ruta. Desayunaba temprano y me despertaba para que no llegara tarde a mi responsabilidad de turno. Me iba a buscar a las 10,11,12 de la noche a la estación de Catan para que nada me pasara o por lo menos pudiera impedirlo con todas las fuerzas que un padre ,SOLAMENTE UN PADRE PUEDE HACER.

Volví con la estúpida esperanza de encontrarlo, mirar su perfil derecho ,con sus canas brillosas y sus anteojos inmaculados. No estaba. No estuvo para el día del Padre, para el asado ,para las pastas, para los regalos. Para las medias, los calzones, los pañuelos de tela que solo él podría usar y yo podría regalarle. Un año más sin su carta de colores fluorescentes.

Hace 4 años le exigí (de la manera más estúpida que solo el amor puede lograr) que se quedara en mi último día del Padre con él. Sí, necesitaba exigirle ese último favor como si fuera una obligación moral no morirse en las vísperas. Y creo que él en su fortaleza y testarudez tana lo hizo. No quería decepcionarme .Jamás.

Hoy, hace 4 años que no tengo al viejo y sí, admitámoslo, todos los que perdimos al viejo, nunca deja de doler. Me desperté queriendo llorar y sigo llorando a escondidas del mundo como si alguien pudiera juzgarme. Quién podría atreverse ?Nadie. Pero es increíble como duele y como intento ,miles de veces satisfactoriamente disimular el dolor.

Sí, odio la mentira en todas sus formas y calibres. Pero vivo mintiéndome que esto no duele. Que los duelos se acaban y la posta es que no voy a volver a llorar como aquel día hace 4 años ,pero el corazón sigue congelándose cada vez que lo recuerdo y mi garganta se hace fuego al saber, con toda la certeza de mi existencia que jamás lo volveré a ver.

En conclusión ,soy una chica Sparrow ,arriba de un hermoso y tenebroso Perla Negra, pirata de las sonrisas y alegrías ajenas. Con el corazón eternamente de un Edward  manos de tijeras.....

 El Adiós se piensa mucho tiempo antes de decirlo