sábado, 5 de noviembre de 2011

El loco y sus velas



No fue en vano luchar cuando no alcanzaban las fuerzas ni los medios.
La gente prejuzgaba tanto esfuerzo, ante las veces que no hubo éxito.
Querer no es lo mismo que poder decían los que se creían positivos pero realistas…
Jamás entendí esa combinación.
O sos positivo o realista. Ambas? Difícil conclusión.
Los años no venían solos.
Con ellos, las preguntas de los perfectos chusmas. Las respuestas arbitrarias, ambiguas que pretendían callar por algunos instantes esas bocas de letrina.
No era fácil salir al sol cuando el único sol aun no lo habían conocido.
Fueron duros golpes sentir el sueño en sus manos y que se disolviera como una burbuja de jabón…
Viajes con maletas que volvían vacías de esperanzas.
Porque en esas circunstancias lo primero que desaparece es la fe.
Un estado incompatible para el amor y una sociedad sin garra hacían que aquellos que querían un sueño lo buscaran entre sombras.
Pero con los años, con la madurez se aprende que no hay nada oscuro cuando se trata de dar y obtener amor  sin pedir realmente nada a cambio. Solo sucede por derecho.
Todas las cosas me son lícitas, mas no todas convienen; todas las cosas me son lícitas, mas yo no me dejaré dominar de ninguna.
Y a veces, no todo es lícito pero es lo que te da sentido en la vida.
Como  pretender decir que no a un amor sin fronteras físicas más que la propia muerte?
Aprendí que el amor se puede construir y aprender a lo largo de los años.
Quizás no hay manuales pero hay caminos que uno puede tomar y otros que debe abandonar ante de transitarlos.
No es fácil amar, nadie lo ha garantizado jamás pero es mejor amar cuando la lucha fue grande que cuando tan solo fue un regalo.
Pasaron 22 años exactamente cuando llegué a los brazos de mis padres.
Como hija traté de darlo todo y aun así me equivoque.
Muchas veces la adolescencia provoca disgustos en los viejos que no hace falta muchas décadas para comprender lo innecesario que fueron.
Los gritos y los pedidos desmedidos.
Todos cometemos errores, pero no todos tenemos la posibilidad de resarcirlos.
A mi manera cada día trato de brindar amor a aquellos que no dudaron en dármelo todo sin tener nada más que un corazón y manos tibias.
22 años de un sueño que empezó a babear, llorar, pedir comida por las noches, gatear…
22 años de miedos.
Porque existieron miedos. Muchos miedos de que el pasado volviera.
Les arrebatara todo lo que ustedes solos, juntos, en amor habían logrado.
Pero no fue tarde cuando comprendieron que el pasado había dicho adiós para siempre.
Era hora de disfrutar.
Nunca me negaron nada que me fuera productivo en la vida.
Nunca me dieron la espalda cuando mi alma los necesito.Cuando el camino se me hacía angosto.
En cambio me negaron una vida de placeres desmedidos.
De libertinaje y obsesiones inocentes pero peligrosas.
No me pudieron proteger  de las decepciones de los seres amados.
Ni del amigo que se fue…
Ni del novio que rompe tu corazón…
Ni del primer amor imposible…
Ni de los fracasos de los sueños de adultos…
Tampoco de los adiós de los seres inolvidables.
Pero a cambio me garantizaron su amor de por vida.
Sus manos para abrazarme en esos momentos de corazones rotos.
Sus palabras confusas pero certeras de la confianza en mí.
Me dieron educación y lealtad en un mundo que solo puedes confiar en tu sombra.
Sí…. Maldije al universo varias noches en mi infancia y adolescencia por los NO  casi desmedidos según ese criterio hormonal –juvenil., pero no fue hace mucho tiempo cuando me di cuenta que esos NO  me enseñaron a decir que SI cuando fuera necesario.
No soy una hija perfecta ni pretenderé jamás serlo.
Pero creo ser la hija que soñaron y ustedes los padres que necesité durante estos 22 años.
Fue un 5 de noviembre de 1989 cuando llegue a mi casa.
Cuando me cambiaron los pañales por primera vez.
Cuando me besaron sin temor a que alguien me desterrada de sus brazos.
22 años de idas y venidas.
Gracias por convertirme en su HIJA.
En su compañera de ruta….
 


A.N.G.O.C.S_AX










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 El Adiós se piensa mucho tiempo antes de decirlo